Quiénes somos

María Fonseca Pérez

 

n° colegiada: 28/1019

Graduada por la Universidad Complutense de Madrid en Logopedia, itinerario de intervención de daño neurológico.

A2 en lenguaje de signos Tengo la inmensa suerte de poder llamar a mi trabajo vocación, ya que además de ser feliz, disfruto enormemente mientras la desempeño. Es una profesión que requiere capacidad de trabajo en equipo (muy importante, ya que los profesionales deben nutrirse unos de otros), espíritu crítico, paciencia, implicación, saber escuchar, empatía y sobretodo compromiso, estás han sido cualidades que desde siempre he cultivado.

Por otro lado la gratificación que obtienes al acompañar a tus pacientes durante el camino de su tratamiento, te lleva a crecer tanto personal como profesionalmente.

Esto unido a la necesidad de ser creativa y capacidad para aprender cosas nuevas e ir adaptándote a las necesidades de cada uno, para disfrutar íntegramente de tu trabajo, hacen a la logopedia una de las profesiones más bonitas.

Lara González de la Toba

 

n° colegiada: 45/00346

Graduada en Logopedia por la Universidad Complutense de Madrid y Maestra de Primaria con mención en audición y lenguaje por la Universidad de Salamanca. Codirectora del centro Walden.

Mi gran sueño siempre ha sido poder crear un espacio para y por los niños y las niñas. Este sueño se cumplió en el 2013 con la apertura de nuestro primer centro en Arganda del Rey.

Mi forma de entender la logopedia va más allá y lo más importante para mí es crear una familia en la que los niños y niñas sean felices. La fantasía es mi método de trabajo, la creatividad mi sello personal y la cercanía mi cualidad más destacable.

Laura Fernández Martín – Psicóloga

Nº colegiada: M-33490

Siempre me han encantado los niños. Tuve claro que quería trabajar con ellos y la psicología fue el camino perfecto para especializarme en aquellos a los que les cuesta más trabajo aprender, relacionarse, expresar sus sentimientos, controlar sus emociones… Dos cualidades que me ayudan en este trabajo son la tranquilidad y la serenidad.

Mi curiosidad y mis ganas de aprender me han hecho darme cuenta de que también me encanta trabajar con adultos.

Poder ayudar a mis pacientes y ver cómo evolucionan es una gran motivación de esta fantástica profesión, donde la empatía es nuestra mas valiosa herramienta.